viernes, 16 de octubre de 2009
Abriendo los ojos
Desperté en un cuarto impresionantemente blanco, no se distinguían las paredes ni las fuentes de luz, las esquinas estaban completamente ocultas para el ojo desnudo.
Ahí había dos personas enfrente de mí que actuaban de manera natural, no se inmutaban por la “belleza” de la habitación, si es que era una habitación.
Sin adentrarme en las conversaciones que se sostuvieron dentro de la habitación debo decir que esas personas parecían muy seguras de si mismas, como si tuvieran un as bajo la manga.
Sin embargo algo los preocupaba, mis recuerdos, aquellas imágenes que ni yo mismo podía recordad ni con esfuerzo, parecían ser de gran importancia para ellos, y estaban muy preocupados por saber que tanto recordaba.
Se tranquilizaron un poco cuando supieron que mis imágenes concientes sobre mi pasado no eran de utilidad para ellos, algo diferente era sin embargo mi inconsciente, y me sometieron a un extraño proceso: me inyectaron un somnífero (lo llamo así por los efectos que tuvo sobre mi cuerpo).
Cuando las imágenes empezaron a aparecer me vi en las calles de una ciudad, me parecía familiar sin embargo muchas cosas aun eran espacios vacíos, en esta ciudad habían dos personas que parecían tener la nitidez de una fotografía, dos niños uno de ellos era una joven debo decir muy apuesto y estaba acompañado por una hermosa muchacha de increíbles facciones.
-Vamos, lo encontré, debo mostrártelo- dijo el chico
-Bueno, Benjamín, te sigo- dijo ella mientras se colocaba un sobre todo.
Algo muy extraño es que la doctora que estaba interrogándome estaba presente en esa imagen, estaba al lado mío, estaba observando con gran atención a esos jóvenes. No tarde mucho en darme cuenta lo que sucedía, estaba presente en mi recuerdo, algo sumamente extraño, pero estaba pasando y esta doctora, una tal Aubrey no menguaba su atención ni por un segundo.
Sin ningún movimiento pudimos seguir a los niños hasta una casa antigua y bien cuidada, un monumento histórico evidentemente olvidada en el tiempo por la ciudad cada vez mas creciente en su infraestructura. Los jóvenes ingresaron a la casa por una reja y se escabulleron en el sótano, es allí donde estaba lo que la doctora estaba buscando. Mi “yo” joven enseñó a la niña un cajón de gran tamaño que yacía en el suelo.
-Esta es la fuente- dijo el joven mientras lo abría.
Dentro del cajón se encontraba una lanza, una lanza que parecía tener procedencia romana o del medio oriente por la forma en que la parte metálica agarraba el mango. En uno de los costados del cajón se vislumbraba un extraño símbolo. El joven sacó una especie de tester, algo bastante raro, y lo oriento hacia la lanza.
-Esta es la fuente, las lecturas son impresionantes-
-Esta cantidad de energía alcanzaría para alumbrar media ciudad sin ningún problema- dijo la joven al observar la aguja de aparato.
-Debemos informárselo al profesor lo antes posible, harán desfiles en nuestro nombre, seremos famosos-
La siguiente escena del recuerdo me traslada (y a la doctora Aubrey) a un laboratorio donde se encuentra una señor de edad muy superior a la de los jóvenes, y estos le muestran fotografías de su descubrimiento. El señor parece bastante “alegre” con el descubrimiento pero aun así continua prestándoles atención a los jóvenes hasta que ellos parten.
Lo siguiente que sé es que estoy de vuelta en esa habitación blanca, con la doctora a mi lado y ayudándome a levantarme, al salir de la habitación veo lo que parecen ser grandes instalaciones de investigación y desarrollo. La única cosa que me llamo la atención es el parecido físico que tienen los investigadores “menores” que allí trabajaban.
Ese día me dedique a comer, dormir, y navegar en Internet, trataba de buscar algo que disparara un recuerdo pero no fue fructífero, sin embargo leí gran cantidad de información y esta no parecía serme ajena. En un momento dado, las luces se apagan, y empiezan a sonar las alarmas de emergencia (-ninguna alarma puede ser buena- me dije a mi mismo) al salir pude observar que las instalaciones habían sido atacadas, había algunos cadáveres y un gran agujero en el techo, el cual abarcaba varias habitaciones. Al investigar un poco mas descubro un gran artefacto humanoide, una especie de cruza entre maquina y hombre, esta criatura se acerca a mi y dispara una especie de luz, la cual me daña el abdomen. En ese momento despierto solo para descubrirme en la cama empapado en sudor y completamente agotado.
Después de un poco de descanso vuelve a aparecer la doctora en su fabuloso traje blanco, luego de una leve charla volvió a inyectarme con ese maldito fluido.
Ahora la escena parece ser de una habitación, algo así como un refugio, en esta se encontraban varios monitores que al parecer vigilaban los muros de un castillo, y en ellos se deslizaba una hermosa mujer con un traje blanco de cuero ajustado.
-Ya estoy en posición, ahora te toca a vos Benjamín- susurró la mujer
-Claro, ya tenes el camino libre, Violet- le dijo mi recuerdo
Después de unos momentos:
-Hay problemas Ben, debo retirarme, nos encontramos en el lugar en que quedamos- dijo ella con vos agitada
Al mismo tiempo que ella pronunciaba estas palabras yo vomitaba sangre sobre el teclado de los computadores debido a una bala que se me había incrustado en la espalda. Al despertarme (y por ende al continuar el recuerdo) logro verme encerrado en una celda de cierta antigüedad debido a su aspecto, del otro lado de las barras estaba aquel doctor que había visto en mi otro recuerdo, esta vez tenía un arma en la mano y en su mirada se notaba el que pensaba usarla.
-Que lástima que no te uniste a nosotros, hubieras sido una gran adquisición- dijo el viejo mientras disparaba a mi cabeza (y debo decir que acertaba en el blanco)
Al despertarme apenas logro reincorporarme cuando la doctora habiendo conseguido bastante de mi cabeza (a lo cual ya me estaba molestando que me traten como una rata de laboratorio) me propuso el hacer unas pruebas para unirme a su asociación, sin recuerdos, identidad o lugar a donde ir, accedí de buena gana.
Los exámenes eran sencillos, al menos para mi, entendía todo de una manera intrínseca. Hasta que sucedió un accidente el cual dejo a la vista unos extraños contenedores que almacenaban cuerpos humanoides.
-¿Acaso esto es lo que me espera?- me dije a mi mismo
-Al demonio con estos imbeciles, si quieren hacerme su experimento se llevaran una gran sorpresa, eso sin contar el espectáculo de fuegos artificiales que habrá cuando intenten ponerme un dedo encima- esas palabras salían de mi cabeza como si fueran naturales a mí, de pronto recordaba cosas que ninguna persona común debería saber, cosas que podrían ser mortales de conocer tanto para los que poseen dicho conocimiento como para los que se enfrentan a este.
Con este repentino estallido de adrenalina y aprovechando que el accidente noqueó a la doctora y sus ayudantes, liberé al pobre muchacho que se encontraba en el contenedor más cercano, no iba a dejar que sufriera lo mismo que yo, y me dispuse a encontrar una salida de este infierno color blanco.
-Y si no la encontras: la fabricaras- me dije
miércoles, 14 de octubre de 2009
El entrenamiento de Gabriel
(Escribe Night Rider / Max)
No era que no apreciara a sus amigos, ni mucho menos simplemente el necesitaba ordenar su mente y su cuerpo. Dentro de el se agitaban dudas y preocupaciones. Habia hecho cosas de las que quizas no se encontraba seguro ahora. Le preocupaba el hecho de haber tenido que haber liberado el Dragon después de tantos años de haber estado sellado. Gabriel notaba su cuerpo cansado y su energia debilitada producto del esfuerzo que era lograr controlar el Dragon. Sin embargo esto no era lo que mas golpeaba en su mente con frecuencia, lo que lo hacia era la imagen de Hiperion deteniendo su Dragón en el aire y la frecuente sensación de que Hiperion volveria a aparecer.
En su Dojo la primera semana se dedico a descansar y recuperar fuerzas para su entrenamiento personal, sin embargo por las noches no podia descansar bien. A veces soñaba con el Dragon, otras con Hiperion y quizas las mas extrañas era cuando soñaba con su Maestro.
El primero que tuvo fue el dia que comenzo su verdadero entrenamiento con el Maestro Jake. Era un dia que el queria demostrar que realmente era fuerte. Pero el Maestro le demostro que no todo era una cuestion de fuerza. Ese dia Gabriel habia decidido desafiarlo para ganar su respeto.
Sin embargo pese a la furia descargada en su golpes en su improvisación lo unico que recibia de parte del Maestro era un golpe con la mano abierta en el costado de su cara dejandosela roja.
Y lo que dijo el Maestro al finalizar la pelea fue lo que transformo a Gabriel.
Eres un ignorante. Peor que los niños. No sabes nada sobre el uso del cuerpo.
Vuelve cuando sepas... ...como pararte.
Luego de esto Gabriel se habia ido del Dojo pero a la hora habia regresado. Encontro al Maestro haciendo una de sus tipicas tareas del hogar.
El Maestro no lo miraba sin embargo Gabriel comenzo a hablar.
Soy Gabriel. Siempre abusaron de mi mientras crecía en los barrios.
Eso no me gustaba. Así que comenze a golpear y lastimar a todo el que me molestara.
Quería asustar a la gente. Aprendí a golpear como un animal para ser feroz y poderoso.
Pero hoy fui totalmente vencido
¡Creí ser el mejor, pero usted me derroto tan fácilmente!
Después de un largo esfuerzo, al fin entendí que no es un asunto de fuerza sino del corazón.
No puedo asustar a la gente, golpeandola. Nunca mas golpeare a una persona para demostrar mi poder. Pero si diré que el Maestro Jake dejo una cachetada en mi cara.
Me esforzare. ¡Gracias!
Al finalizar esto el Maestro Jake no pudo evitar sonreir y recibir a Gabriel bajo su tutela.
Extraño sueño habia sido este que ocurrio a la cuarta noche en la que Gabriel habia retornado al Dojo. No podia negar que cierta tristeza lo inundaba. Extrañaba las palabras del Maestro. Cuando se desperto luego del suñe aun era noche, y no pudo evitar ir hacia una habitación del Dojo, pequeña en la cual Seinan, el anciano maestro de Jake y quien sello el Dragon de Gabriel, habia depositado algunas pertenencias de Jake.
Gabriel por primera vez en todos estos años habia decidido entrar ahí.
Jamas lo habia hecho por respeto a Jake, pero ahora algo lo llevaba hacia alli. Sobre un mueble habia un marco con la foto de Jake en su juventud. Varios escritos y dibujos de katas que el Maestro Jake habia estado probando. Y sobre una repisa se encontraba un Nunchaku triple el cual recodaba Gabriel alguna vez se lo habia visto usar para practica a su Maestro.
En ese momento comprendio Gabriel cuan lejos estaba de su Maestro cuan lejos estaba de su camino y no pudo evitar recordar otras escenas de su pasado.
Habia pasado una semana del reotrno al Dojo y ya se sentia en condiciones de comenzar su propio entrenamiento. Sabia que para contrarrestar las artes de Hiperion el tambien deberia comprender el fluir del Tiempo.
Primero comenzo una meditacion profunda para conectarse con las bases de las enseñanzas Akashikas que habia recibido.
Asi en este estado de concentración logro encontrar lo que buscaba. Las enseñanzas basicas que le entrego Seinan.
Seinan solia decir que un Hermano debia enlazar su ser con las corrientes del Patron que circula hacia delante y atrás de la existencia. Lo hecho ahora no solo influye en el mañana si no tambien en el ayer.
Una vez que recordo esto Gabriel comprendio que para sentir el fluir del Tiempo debia ser uno con su entorno.
Le costaba comprender como lograr ser uno con su entorno, tantos años dedicado a canalizar los elementos de las fuerzas naturales que ahora no haya el metodo para lograr su objetivo.
Un dia regando las plantas del Dojo noto que habia una planta que poseia unas hojas particulares, particulares porque dichas hojas almacenaban cierta cantidad de agua y luego la devolvian a la tierra gota a gota con una natural frecuencia.
Ahí estaba la respuesta. Cada vez que regara las plantas se sentaria a meditar para poder llevar su respiración al mismo ritmo que el caer de las gotas.
Asi paso varios dias intentando que su cuerpo se adaptara a los tiempos de su entorno. Luego de lograr dominar su respiración, en un ritmo como el del agua, intento hacer lo mismo pero con una especie de reloj de sol. Trataba de que su meditacion durara fracciones de tiempo pero no queria que estuviera medido por nada mecanico si no que fuera el tiempo “verdadero”.
Asi dedico muchas horas a tratar de que su ser reaccionara solo cuando hubiese pasado una hora “sol”, hasta que finalmente lo logro. Ya podia sentir el fluir del tiempo solo concentrandose y respirando profundamente pero aun faltaba.
Como podia transmitir el sentir del tiempo a un modo practico en su utilización del Do. Habia visto lo que fue capaz de hacer Hiperion con su Dragon y queria evitar que eso volviera a suceder no queria volver a ser vulnerable frente a las artes de Hiperion.
Dedico tardes mientras los chicos entrenaban, a practicar con el nunchaku triple que habia sido de su maestro. Era un arte distinta el luchar con eso porque no era luchar si no que el nunchaku fluia como el agua a diferencia de los dobles que solia usar el. Los cuales los utilizaba con movimientos tan ligeros como el aire para golpear con la dureza de la roca. Los alumnos miraban asombrados como su propio maestro buscaba aun aprender nuevos movimientos y como los lograba con una espectacular sincronia.
Gabriel seguia debatiendose en que modo podia mejorar su control del flujo del tiempo pero no hayaba la forma hasta que una noche el gotear de una canilla mal cerrada lo desperto y ahí lo comprendio. Solo debia esperar un dia de torrencial lluvia para poder avanzar en su aprendizaje.
El dia llego y el servicio metereologico anunciaba una fuerte lluvia, Gabriel se preparo cerro el Dojo y sobre el piso de madera coloco una serie de velas y elementos con incienso ardiendo. Cerro los ojos, se coloco en posición de kata, respiro profundamente y espero. Cuando la primera gota impacto sobre el techo de chapa del Dojo, Gabriel y habia lanzado el primer golpe. Lo movimientos de sus manos y pies se sucedian al unisono con el golpeteo de las gotas sobre la chapa. Asi habra estado largos minutos aunque no sentia el transcurrir del tiempo como cuando lo miraba en un reloj por el contrario se sentia fluir con el y no percibia variación alguna en este momento, este momento era suyo, para el y para su ser interno.
Cuando la ultima gota golpeo el techo, la palma de Gabriel se tenso hacia delante. Habia conseguido lo que queria habia logrado que su cuerpo pudiera interpretar lo que su mente percibia. Ya estaba listo para avanzar…
martes, 13 de octubre de 2009
Preludio a la 2º parte: Nathan
La universidad ahora era mi casa. Pasaba los días estudiando, en las clases de nanotecnología o en el chantry. Había estado trabajando en mi notebook, quería agregarle un programa que me permitiera localizarla en cualquier momento, no solo para que si me la robaran pudiera controlarla a distancia, sino para destruirla de ser necesario.
Fue lo único que hice ese mes. Gabriela me había aconsejado que no hiciera magia en ese tiempo, literalmente me dijo que “apestaba a paradoja”. Sí, no era extraño, en la batalla contra Hyperion y Solomon había realizado efectos tan burdos que hasta había quedado atrapado en ese horrible lugar, el cuarto sin arriba, sin abajo y que solo tenía un islote flotando en el vacío.
De nuestros “amigos” tecnócratas no tenía ni noticias, sí sabía que el tal Kaleb había empezado a subir posiciones a lo loco y que ahora su rango era bastante más elevado que el que tenía cuando lo conocimos. Era bastante sospechoso…
Además pasaba bastante tiempo chateando, o jugando con Darkstar, Wedge y Psyduck. Wedge era un niño de catorce años que cada tanto saltaba con frases como:
“¡¡No saben!! Hoy hackeé la página de la NASA” lo decía satisfecho y orgulloso de sí mismo.
“¡Ah ni que fuera la gran cosa!” le decía Wedge, él era un treintañero, que vivía solo en una cabaña vaya a saber uno en que isla perdida.
Darkstar era un misterio para ellos, casi nadie la veía en persona, salvo en determinadas circunstancias como la que llevó a que ambos nos conociéramos fuera de la red.
Estaba muy contento viviendo ahí, por primera vez después de lo que me había pasado con mi hermano sentía que tenía un hogar donde volver. Me llevaba muy bien con todos y sabía que ellos me apreciaban.
Alex siempre charlaba conmigo e incluso me había llevado a un polígono de tiro a practicar. Era como en los fichines pero en la vida real, la verdad me gustó bastante, quizás podría anexarle un arma inteligente a mi notebook... tendría que estudiarlo. Siempre tenía buena onda con él, salvo los casos en los que estaba junto a Vicky. En esos momentos trataba de hacerme parecer debilucho pero no me pareció raro, seguramente quería algo con ella y yo era un estorbo en ese sentido. Él salía siempre con chicas de la facultad, pero sus relaciones no le duraban más de una semana, igualmente eso no parecía importarle en lo más mínimo. Cada tanto aparecía con una chica, ellas se sacaban fotos con él para mostrar en sus blogs con el fachero que habían estado.
En mi caso parecía que ahora tenía un “club de fans”, las chicas se me acercaban pero a mí eso no me interesaba por el momento, además de que mi timidez no me ayudaba mucho, yo tenía mi mente en otra persona…
Thom no había vuelto a aparecer en el chantry, al igual que Nic, el enigmático enfermero. El que sí venía bastante a visitarnos era Gabriel. Se notaba a la legua que quería algo con Leti, y cuando él no estaba Gabriela y Vicky se encargaban de llenarle la cabeza de que él era un muy buen chico, que debía darle una oportunidad. Ella no parecía muy convencida, creo que él le parecía muy joven, pero tampoco estaba haciendo esfuerzos para que ellas dejaran de hablar de él. Quizás sí estaba interesada en el fondo… aunque no sabría decirlo con exactitud.
Gunnar venía de vez en cuando y charlábamos, me contó que ahora estaba con su mujer y viajaban bastante para organizar a su gente. Incluso hacían viajes al continente con este propósito. Algunos magos que no conocía venían a visitar a Marianna que aún seguía en ese estado de “inconsciencia” por haber realizado ese magnífico, y a la vez destructivo para ella, efecto de tiempo masivo. Leti estaba mucho tiempo con ella, quería ser la primera en darle las gracias cuando despertara por haberle salvado la vida.
Un día fui a pedirle que me diera algunas partes que necesitaba para mi notebook y pasé a su cuarto. Vi que tenía toda una batea de comics de Iron-man, y de otros super héroes, la verdad que no creía que podía encontrarme con alguien con quien compartir ciertos hobbies. Tenía incluso naves, algunas compradas y otras que las había hecho ella de metal. Cuando vi su vitrina con sables laser no lo pude creer. Me dijo que era fan de Star Wars.
-¿Funcionan?
Ella sacó uno y lo prendió.
-¡No! ¡Qué bueno! ¿Y corta?
-Sí, no como en la película, pero cortan. Obviamente no lo podés sacar afuera porque explota.
-No me interesa sacarlos afuera… están buenísimos.
Además me mostró que había intentado replicar con un “reproductor holográfico en 3D” la batalla de Coruscant. Los gráficos eran bastante rectangulares, le dije que quizás con algún programa de diseño podría mejorarlo, pero en realidad lo bueno era el reproductor holográfico. Esa mujer era muy inteligente.
Gabriela pasaba la mayor parte del tiempo en sus clases, no estaba mucho en el chantry, y si bien no nos llevábamos mal ni nada no tenía tanto trato con ella como con otras personas allí. Además Vicky me había contado algo que me sorprendió bastante, me dijo que un día antes de todo lo que había pasado, había visto a Solomon, hablando con Gabriela… En fin, creo que mejor no voy a intentar indagar en el tema y tampoco lo voy a comentar salvo que sea muy necesario.
El pequeño William y su maestro Aldus se la pasaban de excursión en excursión y venían a veces a visitarnos. Aldus siempre iba a visitar a Marianna cuando venía, luego volvía a marcharse con su alumno a otro lugar del país.
Sí, la dejé a ella para el final, con ella es con quien más paso los días. Mi relación con Vicky se había vuelto mucho más estrecha ese tiempo. Íbamos al cine, me acompañaba a las clases y salíamos a pasear por ahí. Además pasábamos mucho tiempo juntos en el chantry. Ella no estudiaba, y vivía de su prima, iba de oyente a algunas clases pero no estaba siguiendo ninguna carrera. Muchas veces me acompañaba y gracias a ella el “club de fans” ya no se me acercaba tanto, lo que era bastante bueno.
-¿Querés ir al cine? ¿Qué vamos a ver?- le pregunté.
-Pochoclo- me respondió. Le gustaban bastante las películas de acción y tiros.
-Pero podrían ir a ver esa película francesa que está tan buena…- nos dijo Gabriela.
-¡Aburrido! – dijo Vicky.
-Yo también prefiero el pochoclo…
Sino también nos quedábamos en el chantry a ver películas de magos para morirnos de la risa. De lo que sí no se hablaba era de Harry Potter, para ella (y para Gabriela) era prácticamente un insulto.
Su visión de la magia era muy diferente a la mía, usaba su notebook para hacer complejos cálculos pero era una máquina corriente después de todo. Le instalé varios programas que podían ayudarla, pero ella la formateaba porque no los comprendía.
-¿Cuándo la formateaste?
-Emmmmmmmm
Así que le instalé programas más sencillos que pudiera utilizar. Su computadora tenía un grabado de un sello mágico arriba y otro abajo y a los costados tenía escritas runas que no comprendía… Era un misterio para mí ese tipo de conexión con la magia.
Alex le tiraba onda todo el tiempo a Vicky así que un día le pregunté.
-¿Qué onda con Alex?
-¿Estás loco? Ni mal…
-Deberías hacérselo entender…- le dije sonriendo.
-Digamos que si vos le decís a alguien que no podés salir un sábado a la noche porque tenés que cuidar a tu abuela… o porque te tenés que quedar “estudiando” está más que claro…
La realidad era que a mí me gustaba bastante Vicky, pero pasó un mes y noté que empezó a andar más con Alex. No sabía si eso era porque me quería dar celos a mí o porque se había cansado de nuestra relación que no era más que una amistad. Así que para que no estuviera con él empecé a invitarla más seguido, hasta que prácticamente todos mis tiempos libres los pasaba con ella. ¿Por qué tenía que estar esperando hasta estar seguro si ella quería algo o no? ¿Era por lo que me había pasado con Julie o simple timidez?
Pasaron dos meses…
Una de mis clases las daba una profesora que parecía estar medio loca, su nombre era Juliet Aubrey y todas las clases se aparecía con un peinado diferente. Parecía loca, pero no lo estaba, de hecho era bastante coherente lo que decía. Lo que pasaba era que para sus alumnos las cosas que ella decía no eran más que ciencia ficción. Todos hablaban de teoría pero ella hablaba más sobre la práctica. Si no era tecnócrata no sé lo que era… Aprendí bastante de ella y tuve que empezar a leer libros sobre ciencias porque no entendía algunas cosas de las que hablaban, mi conocimiento no era tanto teórico sino más bien práctico. Empecé a leer también libros sobre biotecnología y fue un tema que me interesó bastante.
Un día fui a mi clase de Nanotecnología 2 y el profesor nos dio un trabajo práctico que iba a ser grupal, no éramos muchos en las clases específicas de la carrera, así que fueron tres grupos de cinco personas cada uno. Yo era capitán de uno de los grupos y mi profesor me pidió quedarme un rato más. Cuando salí del aula, de repente ya no estaba en el pasillo de la universidad…
El cielo estaba nublado y yo estaba parado en el islote rocoso en el medio de la nada, otra vez…
Intenté medir las dimensiones de ese espacio, pero mi notebook se tildaba y no paraba de escanear, evidentemente tenía un efecto de correspondencia que no podía bloquear. Busqué mi ubicación, estaba en Londres, pero eso no era Londres. Quizás mi cuerpo estuviera en la universidad y mi mente estuviera allí…
Pero la voz de la otra vez me empezó a hablar…
“¿Quién sos?”
“El todo y la nada…”
“¿Dónde estoy?”
“Este es un punto donde todos los caminos se unen, todo llega hasta aquí.”
Otra vez con sus jueguitos, intenté comunicarme con el exterior, pero según mi notebook estaba en Londres.
“¿Por qué querés salir?”
“No quiero estar en este lugar”
“¿Por qué no valorás tu vida Nathan?”
“Yo valoro mi vida”
“¿Qué tan importante es tu vida? ¿Por qué ponés siempre tu vida sobre la de los demás?”
“Por que haría lo que fuera por mis amigos”
“¿Ves? No valorás tu vida…”
“Sí que la valoro, dame un ejemplo de que no valoro mi vida”
Me estaba empezando a desesperar otra vez. La voz me mostró el momento en que teletransporté la moto de Gabriel para que fuera a buscar a la mujer de Thom.
“¿Por qué la ayudaste? Ella no es tu amiga”
“No, pero Thom sí, y ella es su mujer”
“La vida es un ciclo a veces vas a perder a tus amigos…”
“No si puedo evitarlo…”
Él seguía insistiendo en que yo no valoraba mi vida, pero eso no era verdad.
“¿Tenés miedo de tu hermano Nathan?”
“¿Y ahora por qué saliste con mi hermano? ¿qué tiene que ver?”
“¿Por qué le tenés miedo?”
“¿Porque dijo que iba a matarme?”
“¿Por qué darías tu vida por la tus amigos?”
“Porque los quiero”
“¿Y ellos harían lo mismo por vos?”
“No lo sé, nunca les pregunté”
“No lo harían”
“Eso no lo sabés”
Me estaba cansando le mandé un mensaje a Vicky, no sabía si iba a funcionar pero lo intenté:
“Estoy en el aula 203 ¿me pasás a buscar?”
“OK”
Pero mi notebook, mi celular y todo desapareció en ese instante. Estaba desnudo sobre ese islote.
“¿Darías tu vida por ella?”
“Sí”
“¿Por qué?”
“Por que es mi amiga y porque la quiero”
“Puedo traerla si querés…”
En ese momento un portal se abrió y Vicky entró al islote.
“¿Qué es este lugar?” preguntó. En ese momento se empezó a ahogar. “No… puedo… respirar…”
“¿Por qué la trajiste? ¡Sacala de este lugar!…”
Pero la voz no dijo nada, estaba desesperado, Vicky se iba a morir. No podía salir yo mismo, menos iba a poder sacarla a ella. Cuando cayó al piso comencé a hacerle respiración boca a boca, en un momento pareció mejorar, pero después… No podía hacer nada, y después de un momento ella estaba muerta.
Grité, grité muy fuerte.
“¡Por qué tuviste que traerla!”
“Ahora seguramente me odias…” El cuerpo de Vicky desapareció. “Ella no está muerta”
“¿Era necesario?”
“Sí”
“No es gracioso, quiero volver”
“No lo entendés, sos un tonto”
En ese momento volví a estar en la universidad, pero todo estaba quieto. Nada se movía. Me dirigí hacia el chantry todos mis amigos estaban allí, Vicky también.
“¿Tengo que matarlos a todos para que entiendas?”
“No, basta”
Pero en ese momento todos mis amigos cayeron muertos al suelo. No podía más con esa tortura, ¿por qué me hacía sufrir de esa forma? Salí a buscar ayuda, ahora todo había vuelto a la normalidad, pero mis amigos estaban muertos.
-¿Qué te pasa Nathan? ¿Estás bien?
-No… algo pasó…- pensaba en el funeral de mis amigos, tenía que avisarle a Thom. Lo llamé al celular.
-Thom… pasó algo…
-¿Nathan? ¿Qué pasó?
-Tuve una visión como la otra vez… y ahora… nuestros amigos están muertos- a esta altura ya estaba llorando.
-¿Cómo quiénes están muertos?
-Todos, Alex, Gabriela, Vicky…
-¿Qué cómo que…?
Escuché un ruido como si se estuviera ahogando y luego cayó y se cortó la comunicación.
-¿Thom…?
“¿Tengo que matar a más de tus amigos para que lo entiendas? Es muy noble arriesgarte por tus amigos, pero no si no entendés que los podés llegar a perder”
Fui hacia el chantry una vez más, no podía llamar a nadie o él los iba a matar, sea quien fuera. Iba a enterrarlos yo mismo de ser necesario. Pero volví a aparecer en el islote.
“La vida es un ciclo, podés perder a tus amigos Nathan, tenés que entender eso.”
Había perdido a John, a Julie, y ahora a ellos. Mi temor, el peor de todos, que me volviera a pasar lo mismo.
“Lo sé, pero eso no significa que no me vaya a arriesgar por ellos”.
“No dije eso, es muy noble que te arriesgues por ellos, pero tenés que intentar buscar otro camino.”
“Bueno, pongamos un ejemplo, es mi vida o la de la persona que amo, ¿qué debería hacer?”
“¿Por qué no buscar un camino donde no muera ninguno?”
“No era eso lo que intentaba decir…”
“Podés cruzar un camino de montaña bajando y subiendo por la cordillera, pero quizás podrías buscar un puente. No seas cerrado, no te quedes siempre con una única opción, siempre habrá otro camino.”
“Pero yo voy a seguir haciendo lo mismo, no voy a poder ver a mis amigos en problemas y no ayudarlos”
“Y eso es muy noble, pero también tenés que entender que los puedes perder ¿Lo entendés ahora Nathan?”
“Sí…” aunque en realidad no estaba muy convencido.
“No te servirá nada de todo esto, la muerte de tus amigos habrá sido en vano sino lo entendés”
“¿Era necesario que los mates? ¿No había otra forma?”
Un enorme León apareció frente a mí. Era Aslan, mi avatar. Me llamó por otros nombres que reconocí como míos, quizás en otras vidas… pero yo no creía en la reencarnación. Me dijo que él estaba allí para ayudarme a progresar, que él también progresaba cuando yo lo hacía y que esa prueba había sido para eso.
“Ellos no están muertos”
Me tranquilicé cuando me dijo eso, aún no sabía con exactitud qué había pasado.
“Ahora ¿sabes como salir Nathan?”
“Si no existen las distancias…”
Cerré los ojos y di un paso. Me imaginé en la facultad en el mismo lugar donde había “desaparecido” y desperté.
Pero no estaba en la facultad… estaba en otro lado, adentro de una especie de tubo, y había máquinas a mi alrededor. Frente a mí estaba John, que me miraba con una sonrisa sarcástica y de triunfo en su rostro…
lunes, 5 de octubre de 2009
Preludio: Benjamin

Meneó la cabeza y se despertó. Estaba tirado sobre el lecho de un gran río, el agua tocaba su rostro. Se despabiló, no sabía dónde estaba. Era peor, no sabía nada de él. Sus recuerdos habían pedido vacaciones y él, o alguien o algo se las habían concedido.
Su primer sensación fue de dolor, contempló su cuerpo y notó la herida, era un corte, muy grande. Conocía el modelo de arma que podría generar ese corte: un arma de energía, un "vaporizador", realmente no vaporizaban, sino que envíaban una ráfaga de luz-laser tan concentrada que cortaba el aire y todo lo que se ponía adelante. Pero cómo demonios sabía eso. La herida ya había dejado de sangrar pero todavía estaba abierta, dolía muchísimo.
Empezó a caminar por la costa cuando divisó una carretera que bordeaba el río. Caminó por ella, pero el cansancio y el dolor eran agotadores, hasta que se desplomó.
En ese momento la imagen de una mujer apareció en sus retinas: cabello negro, hermoso rostro, ojos azules infinitos. ¿O verdes? Ella estaba vestida de un pulcro blanco, llevaba un extraño objeto en su mano y lo despedía. ¿Quién era? Su rostro claramente reflejaba sensaciones, pero él al menos no podría juzgarlo.
Los ojos se abrieron nuevamente. Estaba en un lugar frío: un cuarto de hospital. Su herida había cicatrizado, lo notó al palparse. ¿Cuánto tiempo habrá estado así? Imposible saber. Varios cables estaban conectados a su cuerpo, reconocía sus funciones. Algunas máquinas emitían resultados, a primera sabía cómo funcionaban. Era difícil de explicar, podía entender el sistema que movía a la máquina pero no podía saber siquiera su nombre. Una enfermera ingresó a la habitación. Era una mujer de unos cuarenta años, con algunas canas en su teñido cabello negro.
"Buenos días, guapo", alcanzó a escuchar, en una lengua que evidentemente entendía y que por alguna extraña razón sabía que no era la suya. Él solo asintió con la mirada. La mujer dijo algunas palabras más, y se retiró. Instantes después un hombre, indudablemente un doctor, ingresó a la habitación, acompañado de otro; trajeado integramente en negro y portando unos impactantes anteojos de idéntico color. Leyó el nombre del doctor en la placa: Julian Spencer.
Veo que estás despierto... ¿cómo te sientes?-
Él asintió, su gesto reflejaba que su salud estaba bien.
Perfecto. Estamos revisándote para ver que nada grave te ha pasado y que ningún órgano haya sido dañado en lo que sea te haya pasado. Por lo demás, debes descansar. Te hará bien-
Él agradeció. El médico y su escolta salieron de la habitación.
¿Dónde demonios estaba? ¿Qué había pasado? ¿Quién era? Demasiadas dudas. Cada vez que indagaba en sus recuerdos aparecían modelos, máquinas, tecnología, fórmulas, recuerdos de cosas, lugares pero ni una persona salvo la mujer, ningún nombre salvo el de volumenes de información. Así, pasó algunos días en la clínica, sin que supieran decirle algo. Por otro lado, él tampoco se veía compelido a preguntar; cada vez que alguien entraba a su habitación, es como que se bloqueaba. Extraño. Cómo él.
Una tarde Spencer volvió, con otro hombre igualmente trajeado a su primer acompañante. Comentó algunas cosas acerca de su estado de salud, y dijo que lo iban a trasladar a otro lugar, dónde tendría un diálogo con algunos conocidos suyos en relación al inconveniente de su memoria. Él aceptó, no había muchas más opciones.
Esa noche antes de partir soñó. Rememoró lugares fantásticos, imágenes siempre cambiantes en un flujo que parecía ir como el tiempo pero sus continuidades variaban. Fue una escena rara, pero placentera. No era la primera vez que tenía estos sueños y lo sabía.
Al día siguiente, lo doparon para llevarlo a este nuevo lugar. Cayó inconsciente bajo el efecto de la droga que le habían suministrado, pero en su dormitar logró recordar un nombre: Thule Gesellschaft.
Cuándo despertó estaba sentado en una silla, sus brazos apoyados sobre una mesa blanca, frente a él, un hombre de cabellos dorados y rostro juvenil, vestido con un traje blanco, lo contemplaba, también sentado. Atrás de este había una mujer, con un largo guardapolvos blanco también.
Buen día Benjamin, ¿cómo te sientes?-
sábado, 3 de octubre de 2009
Preludio a la segunda parte
Las computadoras holográficas desplegaban infinidad de datos. La gran mayoría, carentes de sentido para cualquier ojo no entrenado. El cuarto era grande, y estaba decorado con un amplio número de terminales de computadores, proyectores, y asistentes, todos de notable parecido entre ellos. Un gran vidrio separaba la oficina del resto del laboratorio. Unos ascensores subían y bajaban a gran velocidad y conectaban con los demás pisos del establecimiento.
En la oficina, la ambientación refleja un contraste muy distinto con el resto del lugar. Si bien separadas por un vidrio, parecen dos mundos distintos. La oficina tiene un aspecto chapado a la vieja usanza: una biblioteca de madera repleto de volumenes médicos marca la sintonía del lugar. Un escritorio con otro proyector y algunos adornos, sillones elegantes, y varias cajoneras redondean esta oficina. Tiene una vista privilegiada hacia la zona más paqueta de Londres, o a la que su dueña quiera ver.
Dos personas contemplan un holograma con información.
Dra. Aubrey, ¿cómo está la situación del proyecto?- pregunta el hombre.
Todo marcha en orden. Tu pedido está en construcción, simplemente necesito probar la resonancia y la eficiencia en relación a su percepción- responde la mujer
El rostro del hombre muestra conformismo. Perfecto. ¿En cuánto tiempo estará?-
Ella en cambio no es tan precisa. Si los cálculos son los mejores, presumo que en menos de un mes, pero realmente es difícil saberlo a ciencia cierta. Faltan algunas pruebas más...-
No tengo tiempo para eso, necesito el proyecto YA. Control me tiene en sus narices y Terrek no va a desaprovechar la chance.
A ver... por más que quiera no puedo acelerar las cosas. Vas a tener que esperar el tiempo necesario. Por lo de Terrek, por más que se haya llevado el crédito del ataque nephandi en la ciudad, no es por él que Control está atrás tuyo, respirandote en la nuca. Es por tus amiguitos mágicos.
La tregua está terminada.
Sí, lo está. Pero vos la firmaste. A vos te juzgan por ello. Y eso Caleb lo explota.
Mmmmmm
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Estambul:
Varios jóvenes hechiceros se reunen en pos de su maestro. Han notado algo, no pueden definir qué. La capilla está medianamente alborotada, sería necesario hablar con expertos dicen algunos, a ver qué dice el maestro, dicen otros. La cuestión es que algo percibieron. Una disrupción, un presagio, algo. Un cambio. Fuerte. Positivo, negativo, ¿cómo saberlo?
El núcleo principal encara al maestro. Su expresión refleja preocupación. Él les dice: Algún desbalance sucedió en el Tiempo. No puedo explicarlo. Es algo. Lo sentí. TODOS lo sintieron.
Ellos, no convencidos, albergan dudas. Se niegan a creer que este hombre, discípulo de Saturno, maestro de la Orden y consumado esgrimista, no pueda explicar el hecho. Maestro Reis, ¿está seguro?
Está superado. Algo se modificó. Habrá que revisar las fuentes, e incluso si la necesidad lo determina, viajar hasta ese punto. Sí, por Alá, estoy infinitamente seguro. Será cuestión de esperar.
¿Marianna, dónde demonios estás?
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Chelsea, Londres:
Caminando por las viejas y ricas calles de Chelsea, Gabriela y Victoria están mirando una tienda de ropa. Ambas parecen preocupadas, no obstante, tratan de mantener cierta compostura y olvidar los problemas en el consumismo. Algunas cosas buenas los tecnócratas tienen. O al menos ellas juzgan eso.
¿Pudiste averiguar algo más de Nathan?
Nada más de lo que sabemos. Desapareció. No sé dónde está. No lo puedo rastrear con mi arte. Ni vos con el tuyo.
¿Habrá tenido algo que ver la Tecnocracia?
No lo sé. Estuve trabajando un poco con una copia de Aslan que él me dejo, pero no logró encontrar un sistema que me permita captar un patrón de su avatar y rastrearlo. No es lo mismo, él es el adepto virtual.
No desesperemos, Vic. Mi instinto me dice que no es nada malo. Pero deberíamos reunir al grupo. Hace unos días que estamos con esto y no tenemos noticias. Gabriel no lo sabe y Alex tampoco.
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West End, Londres
Los diarios londinenses traen a luz la noticia de que el proyecto por el cuál el Gobierno británico prometía reemplazar todos los elementos informáticos de Inglaterra con nuevos equipos ha vuelto a la luz. Si bien los pronósticos económicos hablan de crisis, un grupo de empresas han solicitado (y contribuido) con el relanzamiento de este proyecto. Hablan de ingresar a una nueva era y archivar toda la vieja burocracia tan criticada.
Gabriel lee las noticias mientras sus estudiantes practican katas. Los tres meses han pasado, y al parecer, el viejo Solomon no quiere desperdiciar un sólo segundo de la tregua una vez concluida.
miércoles, 28 de enero de 2009
Días tranquilos...
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Otro día más pasaba en la Universidad de Londres. Nathan vivía en el “Departamento de estudios sobrenaturales y paranormales” desde que su amiga Darkstar lo había sacado de ese hospital y emprendiera la misión junto a sus nuevos compañeros, y amigos. Por ahora todo el tema del proyecto de ley se había paralizado, aunque no sabía por cuanto tiempo, siguió investigando durante esos días, pero no parecía haber nada sobre el asunto en los medios oficiales, y tampoco en los no oficiales.
Las cosas estaban muy tranquilas, Thom se había ido con su mujer así que ahora no tenían un líder allí, aunque Nathan pensaba que no le habían hecho demasiado caso a su líder, menos mal que lo habían decidido democráticamente…
Con él estaba el niño William y su mascota, de hecho le había arreglado una PC de escritorio vieja que estaba en el chantry y jugaban juntos al Final Fantasy XI. Alex también se había quedado allí y se pasaba los días entrenando, además Gabriela le había conseguido el permiso para ejercer como profesor de historia. Gabriel estaba viviendo nuevamente en su dojo pero a veces los visitaba y aprovechaba para pelearse un poco con el hermético. Nic seguía trabajando en la carpintería y también iba a visitarlos aunque menos asiduamente que Gabriel. Gunnar se había ido también con su mujer, así que en el chantry ahora solo quedaban Victoria y su prima Gabriela, Marianna aún durmiendo por el duro efecto que había tenido que realizar, Letitia y el maestro del niño.
Nathan había estado mejorando a Aslan, el sistema operativo que usaba siempre en su notebook. Había decidido hacer una versión de Aslan para computadoras “normales” definitivamente el Windows de Microsoft no era una buena opción. Decidió que iba a proponer al centro de estudiantes utilizar este software en vez de la malísima versión de Bill Gates. Quizás con un poco de suerte luego se extendiera su uso hacia toda la Universidad.
Sus clases de nanotecnología iban bastante bien y hasta se ponía a discutir técnicamente con los profesores los que enseguida le tomaron afecto. Alex le había propuesto que se anotara en algún club, era bueno para todos hacer deporte, decía, pero a Nathan eso no le interesaba. Le gustaba más pasar tiempo con sus amigos destruyendo fortalezas enemigas en el mundo virtual.
Ese día se levantó y se propuso reunir a todos para el desayuno. El olor del café y el ruido de la tostadora los fue despertando uno a uno. No le gustaba comer solo, ahora que ya no tenía a su hermano se había aferrado a sus nuevos amigos magos. Recordó lo que para él era un mago antes de conocer ese nuevo mundo. Un mago de los final fantasy, podían ser magos blancos, magos negros o magos rojos… se vestían con túnicas por lo general, usaban sombreros puntiagudos y hacían trucos limitados. Esa era la principal diferencia con ellos, los “trucos” que ellos podían hacer eran casi ilimitados. Pensó en lo que había hecho Marianna, eso sí que era no tener límites, volver el tiempo atrás… después de todo por lo que había pasado aún habían cosas de ese nuevo mundo que le sorprendían.
Alex fue el primero en llegar y se sentó a la mesa, untó mermelada de frutilla en su tostada y le agregó leche al café. Le pareció raro ver a Nathan levantado tan temprano, por lo general se quedaba hasta muy tarde con la notebook.
-¿Te pasa algo hoy?- le preguntó
-¿Por qué? Sí, ya sé que es raro verme levantado a esta hora. Ayer no tuvimos asedio.
-Vos y tus jueguitos, deberías entrenar un poco más tu fuerza. No te haría nada mal un poco de ejercicio al aire libre.
-No seas así Alex- le dijo Victoria que se unía también al desayuno- además él no necesita hacer ejercicio está muy bien así.
Alex la miró, ¿se suponía que le estaba tirando onda al flacucho ese? No, no parecía. Al instante Gabriela se unió al grupo y desayunó rápidamente.
-Lo siento chicos, tengo clases temprano hoy, gracias Nathan, me llevo una tostada para el camino- salió prácticamente corriendo, parecía que estaba llegando tarde.
-¿Dicen algo nuevo las noticias?- le preguntó Alex a Nathan.
-Nada que pueda interesarnos. Está todo en stand by. Igualmente chequeo todos los días “la net”- así le decía Nathan a la base de datos de los virtual adepts- además si pasa algo Darkstar o Psyduck enseguida me van a avisar, o nos vamos a enterar de algún otro modo.
-Hola chicos- los saludó Gabriel.
-Llegaste para el desayuno- le dijo Victoria.
-Ya desayuné en el dojo, pero gracias igual.
-Amigo, ¿podríamos entrenar un poco hoy no?- le dijo Alex.
-¿Estás seguro que querés hacerlo?- lo desafió.
Alex se puso de pie y ambos se pusieron en guardia.
-Por favor, acá no, ya bastantes cosas rompieron, mejor vayan afuera- les dijo Victoria.
-Además si van afuera no van a poder lastimarse demasiado, es mejor que no entrenen usando sus “superpoderes”- opinó Nathan.
Gabriel todavía seguía tratando a Alex como si fuera su alumno, así que decidió ese día darle clases a él.
Nathan estaba contento allí, tanto que hasta podía olvidarse del asunto de su hermano. Ese día no tenía clases y Victoria tampoco, decidió que iba a invitarla al cine, estrenaban justo la nueva película de Crónicas de Narnia.
jueves, 2 de octubre de 2008
Tres meses después...
Tres meses después: En las zonas protegidas de Pencalenick, en los alrededores de Truro, dos jovenes contemplaban una pobre arboleda que se esforzaba por resaltar entre el paisaje. La pareja se acercó a uno de los arboles. La mujer apoyó su mano contra el árbol. Pronunció una palabra mientras su dedo dibujaba una escritura ficticia sobre la corteza. Acto seguido, algunas ramas del árbol se doblaron realizando un arco sobrenatural. Bien hecho, Elly!, te dije que no era tan díficil, afirmó Thom. Me va a llevar tiempo comprender esto, pero sí, es más díficil que negociar con una empresa sudamericana, contestó ella mientras sonreía. Ambos siguieron practicando unos días más hasta que ella tuviera que volver a su empleo. Previamente irián al Concilio Verbena de Swansea, a presentar a la joven druida.
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William puso comida en el plato de su mascota. El perro se acercó y comió, mientras el maestro Aldux Siamu le acariciaba el lomo. Era una mañana tránquila en el Collegium Londinium. Gabriela había salido temprano a dar sus clases de Semiología, y había dejado café hecho para todo el grupete. Nathan recien se levantaba, un duchazo rápido y a las clases de nanotecnología en el anexo tecnócrata. A la noche se conectaría a reclamar el castillo de Aht Urgan en el servidor Bahamut. Darkstar había movilizado a Psyduck y a Wedge a conseguir refuerzos... y ellos habían organizado una rápida plantilla de magos blancos y negros para tomar el servidor por las buenas... o por las malas. Alex dejo de lado el entrenamiento matinal y se acercó a desayunar. Hizo una escena reclamando que nadie había ido a comprar esos productos egipcios que había reservado y armó un escándalo. William, por orden de su maestro, iba a poner laxante en el café de Alex cuando Victoria lo detuvo. No hagas eso, está bien que es un quejoso y loco cabeza hueca, pero no se lo merece, dijo ella. Y añadió: Aparte va a tapar el baño. Todos se sentaron a desayunar.
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En uno de los cuartos de la capilla dormía Marianna de Balador. Hace tres meses que estaba en ese estado de inconsciencia que los magos llaman Silencio. El efecto de retrotraer el tiempo antes de la salida de Bren había sido devastador sobre ella. Una figura velaba al costado de su cama. Se había quedado en el cuarto cuando todos escucharon balbucear a Marianna. Pero nada había sucedido. Y se había quedado dormida. El pequeño William entró a la habitación con un cultista que venía a saludar a su señora. El mago saludo a la mujer que reposaba junto a Marianna. Letitia le devolvió el gesto. El retroceso del tiempo por parte de Marianna había evitado su muerte y Solomon, consciente de que él mismo había sobrevivido gracias al poderoso efecto de Tiempo, la había enviado con los suyos. Letitia y el cultista se quedaron charlando; Marianna dormitaba en silencio.
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Gunnar y Natasha terminaron de acomodar el caern. Sólo habían logrado conseguir que llegaran unos pocos garous más, pero era el principio. Pentex había sufrido un tremendo revés, pero ningún defensor de Gaia podía descuidarse: volverían. Ellos dos se encargarían de presentar resistencia.
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Nic cerró la carpintería y estaba por irse a lo del padre. Una figura interceptó su camino. El mago intercambió unas palabras con Máxima, y ambos se fueron de cacería. Ella conocía un refugio del Sabbat y la ya legendaria eficacia de la escopeta de Nic. Y él necesitaba proseguir sus estudios de las criaturas que evadían a la muerte y a la vida. Beneficio mutuo para ambas partes.
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Gabriel terminaba de moler a golpes a su mejor estudiante. El adolescente creía que su buen nivel le permitía prepotear a sus compañeros, pero el maestro se encargó de frenarle los humos. Tal como Jake había hecho con él. Después de todo, Gabriel todavía agradecía a su maestro, le había enseñado a ser una persona correcta en vez de un vándalo criminal. Se preguntó en qué andaría Alex, después de todo, era un gran sparring y a los muchachos de su dojo les gustaba verlos combatir.
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El proyecto EOS fue cajoneado... por un tiempo. La oposición y el caos con Pentex organizaron un foco de resistencia. Pero algunos diputados se estaban bajando del proyecto. Dentro de las Convenciones, se decía que Solomon mantenía su posición, pero nadie descartaba alguna movida política del ascendente Caleb Terrek. Se había hecho fama como el único sobreviviente de la masacre de la Torre de Londres. No obstante, los magos de Tradiciones sabían que sería realmente díficil sacarle poder real al hombre de blanco. Pero por lo menos lo tenían de su lado... por un rato.
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La mezquita azul de Estambul se presentaba hermosa. Dentro de ella, un hombre rezaba y otro lo esperaba en silencio. Cuando la primer figura concluyó sus abluciones y sus plegarias, la segunda persona se acercó e intercambiaron palabras. Me enteré lo que sucedió- comentó el musulmán Sí, ahora solo falta uno. Ya tengo a Zdraka y a Bren, queda el tercero nomás. Y necesito que me diga dónde está, maestro Reis.- Eso ya te lo he dicho, lo que no sé es como librarlo. Aparte, ¿eres consciente de qué tendré que decretarte una cacería? Después de todo, hay sobradas evidencias de que eres un diabolista. Ni toda tu estúpida Casa Jenízara podrá detenerme, no obstante, mi labor es beneficiosa para las personas. Los libero de demonios, ¿qué más quieren? Aparte, ¿a quién le vas a creer? ¿Al traidor de Papakiriacopulos? ¿O al estudiante de Siamu? Los demás ni siquiera pertenecen a la Orden.- Jason, lo hecho, hecho está. Ya te dije el lugar dónde estaba el tercer sello. Ahora vete.- Es lo que haré, Hakan. Pero necesitaré gente para abrir el sello.- Necesitarás algo más. Ya sabes que el sello está resguardado en el Templo y la única forma de abrirlo es con la muerte del Nazareno.- Sí, lo sé, los estúpidos templarios lo sellaron, pero si bien De Molay quemó toda la información cuando decretaron su fin, no contaba con que alguien pudiera leerlo y copiarlo instantes antes de que lo quemará... Bien Hakan, tendré que ponerme en camino. No intentes detenerme. Sólo te digo esto porque todavía te debo mi vida.- Instantes después Hiperion se retiró de la mezquita. Hakan se paró y dijo: Marianna, tendrás que mover gente. El tiempo es escaso y si consume al tercer demonio estaremos en problemas. ¿Porqué nunca me dijiste quién era él?- Porque lo amabas y porque pensé que se había reformado, yo también caí en su fachada.- Yo... yo no puedo pelear contra él- Consigue gente Marianna, si consigue drenar al tercer demonio estamos perdidos, aparte, el Anti-Sol está en camino. Los tiempos son graves. Debemos estar preparados.- Sí, lo estaremos, mi viejo amigo. Solo dejame salir de mi letargo. Tengo un grupo confiable para actuar.-
(Escribió Draften)



